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2011 año de la revolución

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De la crisis de crédito a la crisis global

Comienza la contraofensiva

Lo que comenzó como una crisis crediticia se convirtió en una recesión mundial. Los bancos exigen dinero público para mantener a flote su sistema, ahora los gobiernos del mundo afrontan déficits enormes en sus presupuestos y demandan que los pobres paguen el coste de esta crisis.

Mervyn King, Gobernador del Banco de Inglaterra, ha dicho que estaba sorprendido de que las personas no estuvieran más enojadas con los banqueros por lo que ha sucedido. "Ahora es el período cuando se paga el precio. Me sorprende que la auténtica ira no sea mayor de lo que ha sido".

¡Pero la resistencia ha comenzado! Por todo el mundo millones están luchando de nuevo.

A pesar del coro ensordecedor de la prensa capitalista, de los expertos económicos y políticos, exigiendo recortes, más recortes y aún más recortes, la gente normal contraataca. Los estudiantes manifestándose en las calles de Londres o los trabajadores en las calles de Atenas y París, estamos luchando por nuestro futuro, nuestros puestos de trabajo, nuestras comunidades, la educación, las pensiones y la salud.

Y en el Medio Oriente, la cruda pobreza y el desempleo masivo se han combinado con dictaduras viciosas para producir no sólo resistencia sino auténtica revolución.

En ambos casos y por todo el mundo, es la juventud quien se ha alzado con rabia contra la perspectiva de una vida sin esperanza ni dignidad. Los jóvenes están luchando no sólo contra la desigualdad y la pobreza absoluta, sino también contra las palizas de la policía, los arrestos y la brutalidad, en Parliament Square o en la Plaza Tahrir.

En los países capitalistas democráticos liberales, jóvenes y sindicalistas luchan contra los gobiernos de derechas y los barones de los medios de comunicación que los respaldan. En las dictaduras, bajo las que vive la mayoría de la humanidad, los jóvenes han perdido el miedo a la policía secreta y los torturadores y han comenzado a hacer revoluciones.

La puesta en marcha de medidas de austeridad masiva por los gobiernos europeos en 2010 ha generado movimientos de resistencia organizada en todo el continente. El llamado modelo social europeo, lo que llamamos el estado de bienestar, está ahora bajo ataque directo. En Gran Bretaña va a ser reemplazado por la "Big Society” -Gran Sociedad-: un regreso a un sistema anterior a 1945 basado en instituciones de caridad y una nueva ley de pobres.

Hasta ahora, en el mundo occidental, la resistencia ha hecho poco más que ralentizar el ritmo de la ofensiva capitalista, pero hasta ahora no hemos sido capaces de detener los ataques. La razón es que los "moderados" líderes del movimiento de los trabajadores (como el TUC y el Partido Laborista en Gran Bretaña) prefieren asumir una derrota a desencadenar acciones en una escala que posibilite ganar, como la huelga indefinida. Saben muy bien que esto podría desestabilizar todo el sistema y han prometido no hacerlo. Por el contrario, quieren gobernar el sistema para los jefes no derrocarlo con los trabajadores.

Hoy, en una crisis histórica del capitalismo, la base para obtener reformas se ha reducido casi a la nada porque la estabilidad de todo el sistema de beneficios depende de que los jefes obtengan una gran victoria sobre la clase obrera. Por esta razón, la única manera de detener los recortes es vincular nuestra resistencia a la lucha para derrocar a los gobiernos de los recortes y el propio sistema capitalista.

Los trabajadores se levantan

En 2011 el contraataque también estalló donde muchos menos lo esperan. En los últimos años, los trabajadores estadounidenses han aceptado recortes, cierres de fábricas y reducciones en los salarios y han visto a un buen número de sindicalistas ceder en su tenacidad. Pero las grandes batallas de este año en Wisconsin y Ohio muestran cómo los trabajadores luchan cuando están entre la espada y la pared.

Europa dio una imagen incluso más militante. En 2010 hubo ocho huelgas generales de un día en Grecia, España y Portugal. En Irlanda cientos de miles se manifestaron, barriendo del poder en elecciones generales a los jefes del principal partido desde la fundación de la República, el Fianna Fail, que presentó cuatro presupuestos de austeridad y entregó la economía al FMI y la Unión Europea. Millones marcharon en Italia contra Berlusconi y en Francia en octubre-noviembre se dieron huelgas masivas y manifestaciones contra Sarkozy.

En el Reino Unido durante el mes de noviembre estudiantes escolares y universitarios marcharon por millares y ocuparon las universidades y los colegios. No han logrado aún un importante retroceso en los recortes, pero han expuesto el salvajismo de estos recortes a millones de personas y la popularidad del gobierno se derrumbó.

Pero la razón de los paquetes de recortes no hayan sido derrotados ni los gobiernos que las imponen desalojados del poder, es sencilla. Un día de huelga general es una demostración, una maniobra de las tropas. No es la declaración de guerra que representa una huelga indefinida y, a menos que el enemigo sea débil y esté dividido, no tendrá éxito. De hecho, si se repite una y otra vez, su efecto se disipa y desmoraliza nuestras propias fuerzas.

Por esta razón la lucha contra los recortes debe ir más allá de espaciadas huelgas de un día y combinarse en una huelga política indefinida unida de toda la clase.

El Medio Oriente en plena revuelta

Hoy todos los ojos están pendientes de los levantamientos revolucionarios en el Norte de África y Oriente Medio. En estas regiones millones de personas se enfrentan al hambre debido al aumento de los precios de los alimentos, el desempleo o el subempleo, pero también a una falta de dignidad y a la humillación por parte de gobernantes corruptos y crueles. Los nuevos medios de comunicación – como Al Jazeera, sitios Web, blogs, Facebook y Twitter – han permitido que se conozca el carácter universal de estas atrocidades, especialmente entre la juventud. 

Los jóvenes también son conscientes de que el mundo occidental vive en relativo bienestar y con derechos democráticos – de hecho sus medios de comunicación mundiales se jactan de ello. ¿Por qué deberían quedar ellos excluidos? Puede ver cómo las empresas de naciones imperialistas dejan exhaustas a las del tercer mundo de sus recursos naturales, sobornan y corrompen a las clases gobernantes locales. Esto mantiene a sus país subdesarrollados, con poco o ningún bienestar, con desempleo estructural crónico. Los salarios bajos son la norma. La privatización promovida por el FMI arranca la infraestructura de la nación, el mercado lo controla todo y nada está a salvo de la expansión y las exigencias del capital para aprovechar y controlar. Estas condiciones hacen que las personas estén intranquilas, enojadas y busquen cambios fundamentales.

Es cierto que Occidente devuelve una parte pequeña de la su saqueo, pero la mayoría de las "ayudas" es en forma de cañones y tanques. Egipto obtiene 1,3 millones de dólares al año. Bahréin, el estado más pobre del Golfo, obtiene 19,5 millones de dólares al año; Yemen recibe 35 millones de dólares. Israel recibe 3 millones de libras, para controlar policialmente a los palestinos y actuar como la gendarmería del imperialismo en la región. Desde que hizo las paces con Blair y Sarkozy, Gadafi ha recibido ventas récord de armas del Reino Unido, mientras que su pueblo sufre bajo la dictadura y en la pobreza.

La mitad de la población de las regiones de Oriente Medio y África del Norte es menor de 30 años. Poseen buena formación, pero sin perspectivas de carrera. Algunos intentan ir a Occidente en busca de trabajo para enviar dinero a casa, pero Occidente está cerrando más sus fronteras cada año.

En los países que ejercen una censura estricta sobre los medios de comunicación impresos, los sitios web de medios de comunicación social desempeñan un papel crucial para conectar a las personas, fomentando el intercambio de ideas y creando las condiciones para el debate civil y la movilización.

Los blogueros son los equivalentes modernos de los panfleteros revolucionarios de las Revoluciones Francesa y Estadounidense. Son los topos revolucionarios, removiendo la tierra bajo los regímenes, propagando la disensión y atreviéndose a ejercer la libertad de expresión. Se enfrentan a prisión o a algo peor. Navid Mohebbi, de 18 años, fue detenido, encarcelado y golpeado por sus blogs sobre los derechos de la mujer en Irán. Kareem Suleiman en Egipto fue encarcelado durante cuatro años por criticar a Mubarak. Estos individuos valientes son sólo la punta de un iceberg inmenso que amenaza a las dictaduras en todo el planeta.

Lo que estas luchas tienen de inspirador es que, durante años, estos países se mantuvieron bajo el talón de hierro de los dictadores, pero hoy los pueblos están contraatacando: demostrando que donde quiera que hay opresión y explotación, existe también la posibilidad de resistencia. El camino no es fácil, pero es necesario seguir aquel que, con el adecuado liderazgo revolucionario, pueda derrocar a todos los dictadores y explotadores.

Mujeres en primera línea del frente

En las luchas de 2011 las mujeres están por todas partes. En la Plaza Tahrir refutaron el mito de que las mujeres en los países musulmanes son pasivas y aceptan la exclusión de la vida pública. Gran número de mujeres – algunas vistiendo hiyabs, algunas no – lucharon y se organizaron junto a los hombres para derrocar a Mubarak. En Europa y América las mujeres desempeñan un papel crucial en la lucha contra la austeridad.

Saben que estos recortes las golpearán más fuerte que a nadie. Las mujeres son oprimidas en el capitalismo, pero cada lucha de resistencia puede convertirse también en una lucha por la liberación de la mujer; una lucha donde las mujeres, como combatientes de primera línea, ¡se liberen ellas mismas de la opresión!

¿Son posibles las revoluciones pacíficas?

Las revoluciones y protestas masivas han demostrado una vez más que nuestros gobernantes siempre usan la fuerza para defender su poder. Es una ilusión que la lucha contra el capitalismo puede ser pacífica. Los políticos que han dicho que los manifestantes en Egipto deben permanecer "pacíficos" son simplemente hipócritas, ya que saben que cada problema grave se resuelve por la fuerza. Normalmente esa fuerza es ejercida por el Estado. Pero algunas personas nos dicen que las revoluciones deben ser pacíficas y no pueden usar la fuerza. Que digan eso a la juventud de Tahrir, bajo el ataque de matones brutales de Mubarak. Si no se hubieran defendido con armas improvisadas habrían sido expulsados de la plaza.

Cuando los estudiantes en Gran Bretaña protestaron para defender la educación también se encontraron con la violencia de la policía. En Francia y Grecia los huelguistas han sido atacados violentamente por la policía antidisturbios.

Nosotros debemos defendernos, con la fuerza si es necesario, y no estar nunca bajo la ilusión de que nuestros gobernantes cederán su poder a menos que se vean obligados a hacerlo.

Ahora necesitamos una Quinta Internacional

Las nuevas formas de comunicación, especialmente los medios sociales, han desempeñado un papel enorme y positivo, creando redes y movilizando a las masas en las calles contra los regímenes dictatoriales. Se trata de la revolución en el siglo XXI: no sólo es televisada sino presente también en Twitter y Facebook.

Pero tenemos que ir más lejos. En Egipto Mubarak se ha ido, pero el ejército está todavía en el poder. Los trabajadores egipcios y la juventud revolucionaria, cuyas huelgas y resistencia derrotaron a la policía y provocaron la caída del régimen, todavía se enfrentan a un gobierno de la tiranía y la opresión. Ahora necesitan algo más que una social red – necesitan un partido de la clase obrera para luchar por un tipo diferente de gobierno y un sistema diferente.

Esto significa ir más allá de los "nuevos" métodos hasta un redescubrimiento radical de algunos los "antiguos": métodos que la clase trabajadora ha conocido en cada generación. En cada país los millones de la clase obrera deben estar a la cabeza del movimiento. No se trata de ninguna ilusión o del soñar despierto de los trotskistas; es la tarea urgente de hoy. Es la diferencia entre un mundo de creciente barbarie, o uno que rompa con la miseria y la opresión para siempre.

El programa que necesitamos es uno que comience con las cuestiones candentes -austeridad, recortes, hambre, desempleo, represión policial y legal o dictaduras absolutistas- y se convierta en un potente contraataque: la huelga general indefinida, las manifestaciones, y el levantamiento popular en masa. Para desarrollar y ampliar estas acciones, nuevas formas de organización, y también antiguas, son necesarias: partidos revolucionarios bajo el modelo democrático genuino de Lenin y los bolcheviques en 1917 -no las tiranías burocráticas estalinistas.

Dichos partidos no pueden construirse en aislamiento. Tenemos que aprender las lecciones unos de otros por todo el mundo, ayudándonos mutuamente, no simplemente de manera espontánea, sino como parte de un plan consciente. En pocas palabras, necesitamos una internacional obrera revolucionaria – una Quinta Internacional.