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#spanishrevolution ¿por qué lucha y cómo puede ganar?

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La ocupación de la Puerta del Sol en Madrid, la Plaza de Cataluña en Barcelona y de otras plazas en otras ciudades de España ha durado ya casi dos semanas. Después del intento de desalojar a los manifestantes la primera noche y la decisión de la Junta Electoral Central de que debían salir de la plaza antes de las elecciones regionales y locales del 22 de mayo, las autoridades se mostraron inseguras a la hora de cumplir esta orden.

La ocupación en Madrid -con un número variando de 3.000 a 28.000 - ha captado la atención, no sólo de España, sino de Europa y más allá. Decenas de miles de jóvenes, desempleados y estudiantes, así como apoyos de algunos sindicalistas y jubilados han hecho visibles la cuestión del desempleo de los jóvenes y los efectos de austeridad del Gobierno.

La tasa de desempleo en España es del 21,3%, la más alta de la UE - una cifra record de 4,9 millones de desempleados - pero la tasa se eleva a más del 43% entre los jóvenes. Y aquellos que tienen puestos de trabajo son principalmente muy mal pagados, inseguros y a menudo son sólo puestos a tiempo parcial. Incluso el FMI, cuyas políticas promueven el desempleo y los bajos salarios, les ha llamado "la generación perdida". Ignorados por los partidos de gobierno y oposición y en gran medida, y de manera vergonzosa, también por los sindicatos, han encontrado finalmente una voz.

Tomando como modelo, de manera consciente, la ocupación masiva de la Plaza Tahrir en El Cairo, han mostrado también la desilusión generalizada de los jóvenes con todos los partidos políticos principales. Esto no es sorprendente ya que ambos han gobernado durante años mientras que el desempleo juvenil y los empleos precarios aumentaban tenazmente; han gobernado rescatando bancos mientras exigían austeridad salvaje a la masa del pueblo.

El Gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y del Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero está imponiendo recortes del gasto público de quince mil millones de Euros, reducciones de hasta el 15% en los sueldos de los funcionarios públicos, aumento de la edad de jubilación de 65 a 67 años y "liberalización del mercado de trabajo" a través de una reforma laboral que debilita la protección laboral y los derechos de los trabajadores. Grandes recortes en educación y salud han sido impulsados por los gobiernos regionales; en Cataluña, gobernada por los nacionalistas-conservadores de CiU, alrededor del 10% del presupuesto. La oposición del Partido Popular liderado por Mariano Rajoy, apoya totalmente estos recortes y es un partidario aún mayor de la privatización y recortes de los derechos laborales. Además, el PP está sumido en un escándalo de corrupción en Valencia, donde asignaron sistemáticamente contratos públicos a empresas privadas a cambio de contribuciones a sus campañas electorales. Ejemplos como éste muestran la orientación del PP y a quién servirá en el Gobierno.

¡Jóvenes, levantaos!

Las ocupaciones han atraído apoyos a gran escala, especialmente el 18 de mayo cuando 130.000 personas se manifestaron en toda España. Un número estimado de 50.000 protestaron en Madrid, 15.000 más en Barcelona y 10.000 en Sevilla. Pequeñas manifestaciones tuvieron lugar también en otras 57 ciudades y pueblos en todo el país.

Las protestas, denominadas como el Movimiento 15-M, o como #spanishrevolution (por el hashtag de twitter) tienen como eslogan principal “¡Democracia Real YA!” Fue una iniciativa de una serie de grupos anti-neoliberales y de ONGs como Attac, Intermon Oxfam, Ecologistas en Acción o Jóvenes Sin Futuro. Usando Twitter y Facebook emitieron un llamamiento a "los desempleados, los mal pagados, los trabajadores subcontratados, la gente joven, trabajadores en precario..." para ocupar las principales plazas el 15 de mayo. Los jóvenes respondieron masiva y magníficamente, haciéndose llamar “Los Indignados”

Como los revolucionarios en Túnez y Egipto, los manifestantes utilizaron las redes sociales para presentar su mensaje en un momento en que los medios audiovisuales e impresos, tanto públicos como privados, primero les ignoraron, después les ridiculizaron y finalmente les amenazaron con los tribunales, la policía y la represión absoluta. Miles de participantes individuales fueron así capaces de contrarrestar de manera instantánea las mentiras de los periodistas y políticos de derechas.

¿Aliados o enemigos?

La hostilidad de los a los principales partidos es muy comprensible ya que ambos se plegaron a las medida de austeridad que harán que las ya malas condiciones para los trabajadores y los jóvenes sean insoportables. Han rechazado los intentos por parte de algunos políticos del PSOE de acercarse a ellos, pero los ocupantes en Madrid han dejado también muy claro que los sindicatos no eran bienvenidos. Aunque es un movimiento realmente equivocado no deja de ser comprensible. Las principales organizaciones sindicales: la Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras apenas presentan una alternativa atractiva para los jóvenes desempleados cuya causa no han defendido activamente.

Aunque CCOO y UGT organizaron una huelga general contra los planes del Gobierno el 29 de septiembre de 2010, esto no fue el preludio de una campaña de acción masiva sino un espectáculo único de protesta antes de un periodo de inactividad total. Después, con el año nuevo, los sindicatos comenzaron a amenazar con otra huelga general de un día por la elevación de la edad de jubilación. Pero esta vez todo terminó en las negociaciones. El resultado fue que el 4 de febrero se firmó un acuerdo con el Gobierno y los empresarios sobre reformas al sistema de pensiones, negociación salarial y "reformas" al mercado de trabajo. Los jóvenes -futuros trabajadores- están siendo vendidos como saldos por los sindicatos.

Es una buena señal de que las manifestaciones del Primero de Mayo fueran grandes este año y que los manifestantes condenaran fuertemente los recortes, pero los dirigentes sindicales han dicho poco durante la radicalización actual de los jóvenes y en realidad no han hecho nada para que llevar a los trabajadores junto a ellos. Esta brecha entre los trabajadores –unos 2,7 millones de los cuales están representados en los sindicatos (15-16 por ciento de la fuerza de trabajo)- y la juventud movilizada alrededor del movimiento 15 de Mayo, es enormemente perjudicial para los intereses de ambos.

El Programa del Movimiento

Aunque las acciones del movimiento 15-M son muy sugerentes –literalmente, ya que se han copiado o se copiarán en otros países- el mensaje político de los representantes de la Puerto del Sol es débil y en algunos casos equivocado y debe ser cuestionado.

El Manifiesto de la Puerta del Sol, por ejemplo, incluye fuertes condenas al sistema actual. La Asamblea de la Puerta del Sol también aprobó una lista de 16 demandas, incluyendo la democratización del proceso electoral y la abolición de las leyes discriminatorias, tales como el Espacio Europeo de Educación Universitaria o la Ley de Inmigración. Exigió una proclamación de los derechos fundamentales: vivienda, sanidad y educación; mayor control del Gobierno sobre los bancos y las empresas; reducción del gasto militar; y la renacionalización de las empresas públicas privatizadas. Pero estas demandas son vagas en relación a la democracia que piden y totalmente insuficientes cuando se trata de demandas económicas. Incluso no exige el abandono total del programa de austeridad, ni medidas concretas para que los ricos paguen la crisis o tomar el control de los bancos, ni sobre puestos de trabajo para los millones de desempleados. En su lugar tenemos retórica vacía como;

“El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.”

El manifiesto no se atreve a nombrar el sistema que provoca la miseria social y niega "la democracia real" ni se atreve tampoco a nombrar lo que es la alternativa a dicho sistema: el socialismo. Menos aún habla sobre qué clases sociales pueden traer esta alternativa. En su lugar descienden a la fraseología "democrática" y populista.

“Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie.

Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor. “

Y termina:

“Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro. Por todo lo anterior, estoy indignado. Creo que puedo cambiarlo. Creo que puedo ayudar. Sé que unidos podemos.”

Así que, si las ONGs y los organizadores libertarios de la Puerta del Sol no tienen ningún programa ni estrategia para ofrecer más allá de la protesta y la construcción de utopías temporales ad-hoc, ¿qué puede ofrecer la izquierda española?

Izquierda Unida ha apoyado las manifestaciones, pero confiesa tener poca relación con la juventud. Oficialmente, tiene alrededor de 50.000 miembros y casi 2.700 concejales locales. Se formó a partir de grupos pequeños de izquierda alrededor del núcleo del antiguo Partido Comunista de España a mediados de la década de los 80, tras la debacle electoral del PCE en 1982 (cuando su apoyo electoral cayó desde el 10 al 3 por ciento). El PCE y su sindicato asociado CCOO traicionaron (o se vieron superados por las circunstancias) la situación revolucionaria que pudo haberse desarrollado después de la muerte de Franco, firmando los infames Pactos de la Moncloa junto al Rey y los falangistas "reformados" (de los que el Partido Popular es el heredero directo). Los resultados en las elecciones de IU alcanzaron un máximo del 11 por ciento en 1996 (2.600.000 votos), pero experimentó una caída al 5% en las elecciones generales de 2000 debido, según algunos a su pre-acuerdo de investidura con el PSOE, o según otros a su nula operatividad y hasta compadreo frente al gobierno de Aznar, según otros; aunque los resultados de las últimas elecciones muestran un leve aumento de IU. A pesar de su oposición al programa de austeridad, es un partido completamente reformista, no una organización de lucha.

Cómo ganar

Los manifestantes celebrarán una Asamblea el domingo para ver si la protesta continua. Obviamente la táctica de -permanecer hasta que el Gobierno dimita- no puede aplicarse fácilmente en la "España democrática", como lo fue en el Egipto de Mubarak. De hecho las elecciones municipales y regionales del 22 de mayo, en las que el gobernante PSOE sufrió una gran derrota, dejaron muy claro que si el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero se viera obligado a convocar elecciones anticipadas, probablemente sería reemplazado por el líder del partido de la derecha, el Partido Popular de José María Aznar. De hecho, tal y como están las cosas, una victoria del PP en las elecciones generales de 2012 parece segura. Bajo el PP la austeridad seguirá y probablemente se llevará a cabo con mayor entusiasmo. El PP exhortó sin ningún pudor al Gobierno a enviar a la policía para limpiar las plazas de manifestantes antes de las elecciones locales y regionales.

Al mismo tiempo, el pequeño apoyo electoral a Izquierda Unida, un 6,3 por ciento, a pesar de su apoyo a las protestas, indica que no existe ninguna alternativa viable parlamentaria a los partidos de la austeridad. Las elecciones muestran el dilema en que los jóvenes manifestantes se encuentran: cómo lograr el cambio, la democracia real que proclaman sus pancartas. Hacer llamamientos por la democracia en un país con un engrasado régimen democrático liberal se vende muy mal, a menos que pueda vincularse a una crítica más sistemática de la dictadura del Capital que dirige la política tras la fachada del Parlamento. Esa crítica debe apuntar los métodos y las tareas para derrocar el sistema, de lo contrario simplemente plantea reformas; reformas que sin duda será posible apoyar y de carácter progresista, pero que no llegan a la raíz del problema.

Es evidente que la juventud en España está en la vanguardia de las fuerzas de combate en la resistencia a los efectos del capitalismo, no importa cuán confusos están. Es una acusación condenatoria de los fracasos de los dirigentes sindicales para llegar a esas personas y situarlos en el movimiento de los trabajadores. Pero los jóvenes no deben rechazar a los sindicatos sin más discusión, y una abierta hostilidad a involucrar a los sindicatos en las protestas tendrá consecuencias reaccionarias, no sólo para dividir la resistencia, sino para alienar a los jóvenes frente a la clase obrera, la única fuerza en la sociedad que puede ofrecer los cambios que los mismos jóvenes quieren tan desesperadamente.

Con la estrategia correcta se puede derrocar al Capitalismo en España. Una lucha decidida de la clase obrera contra el Gobierno puede aplastar el programa de austeridad del PSOE. Esto necesita ser una huelga general, no un prodigioso golpe de huelga de 24 horas, sino todos fuera y todos permanecer fuera hasta que todos ganen. Para organizar la huelga, se necesitan coordinadores, comités de huelga, asambleas populares, equipos de defensa de los trabajadores para proteger los piquetes. Esto iniciaría un asalto directo revolucionario sobre el Gobierno y la propia clase capitalista y mostraría al mundo que cuando te enfrentas a ellos, se pueden detener los recortes y el propio capitalismo. Esto es por lo que una lucha por el socialismo es tan importante para el movimiento de resistencia; debemos tomar el poder de las manos de los ricos y de sus títeres en el Parlamento.