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Tesis sobre el Frente Unido

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Nuestras tesis completas sobre el Frente Unido y como los revolucionarios utilizan la táctica para ganar apoyo y liderazgo en el seno de las luchas obreras.

Principios del Frente Unido

1.1 El Frente Unido se basa en una serie de principios tácticos que rigen las relaciones entre la vanguardia revolucionaria y otras organizaciones de los explotados y los oprimidos en la lucha contra el capitalismo, el imperialismo y todas las formas de reacción. Éstos tienen diferentes ámbitos de aplicación que comprenden dos categorías; el Frente Unido de Trabajadores cuyo propósito es lograr la unidad de clase y la independencia en luchas concretas contra la burguesía, y el Bloque o la Alianza con las clases no proletarias oprimidas contra la reacción, especialmente en la época actual contra el imperialismo y sus agentes. El Frente Unido debe distinguirse de todas las acciones episódicas coincidentes en las que no se ha tratado ningún acuerdo sobre objetivos comunes inmediatos, ni existe una táctica coordinada. El Frente Unido se basa en una metáfora militar e indica un deseo de combinar frentes de lucha, sin mezcla de regimientos o fusión de banderas, para lograr un objetivo delimitado y la derrota de un enemigo común.

1.2 El objetivo estratégico del partido revolucionario es el establecimiento de una sociedad comunista mundial. La única forma de lograrlo es por medio de la revolución proletaria; es decir, la toma del poder del estado por los consejos, milicias y partidos de obreros y campesinos. Para esto un partido revolucionario Leninista-Trotskista independiente es una necesidad absolutamente indispensable. Sólo un partido así puede encarnar la independencia completa de la burguesía y conducir al proletariado en la lucha para establecer su propia dictadura. Pero para llegar a este punto tenemos que transformar los núcleos revolucionarios en partidos de masas que ganen la confianza de las capas más amplias de las masas explotadas. Sin embargo, hoy en día, la gran mayoría de los trabajadores del mundo apoyan a organizaciones no-revolucionarias e incluso contrarrevolucionarias. Los revolucionarios deben exponer la naturaleza de dichas organizaciones.
1.3 La propaganda, por sí sola, no es suficiente para llevar a cabo esta tarea. Es necesario demostrar en la práctica que las organizaciones reformistas o centristas no pueden defender adecuadamente los intereses de los trabajadores ni luchar por ellos. El partido revolucionario debe implementar una variedad de tácticas que demuestren a las masas en lucha que él es el único partido de clase consecuente. A su vez, el partido debe aprender a dirigir las luchas de masas para demostrar su capacidad como liderazgo alternativo. En este proceso el partido debe demostrar su iniciativa independiente y su habilidad para coordinar lealmente sus fuerzas con las de otras organizaciones de masas de la clase obrera.
1.4 El Frente Unido es una táctica de la lucha de clases que pretende establecer la unidad de lucha más amplia posible entre las masas explotadas y oprimidas a pesar de sus diferencias políticas. El propósito de esta unidad es repeler los ataques de los gobiernos de los patrones y los burgueses y asegurar mejores condiciones económicas, sociales y políticas para la clase obrera y sus aliados de tal manera que se aproxime la meta de derrocar el capitalismo. En este sentido, el frente unido nace, en primer lugar, de las necesidades de la lucha de clases. Por esta misma razón los revolucionarios no pueden simplemente responder a las llamadas a la acción común contra el enemigo de clase, sino que son siempre los primeros en iniciar la llamada.
1.5 La principal consecuencia de una correcta política de frente unido es la exhibición, ante la clase obrera, de las limitaciones del reformismo, anarquismo, sindicalismo, centrismo y las diversas ideologías y programas burgueses y pequeño-burgueses y la eventual sustitución de todos los liderazgos vacilantes e inconsistentes por un liderazgo comunista revolucionario. En cualquier etapa esta política debe fortalecer la organización revolucionaria mediante un crecimiento del reclutamiento y una profundización del arraigamiento en las organizaciones de masas.
1.6 Como resultado de estas dos consideraciones, la táctica del frente unido conlleva el mantenimiento de una organización revolucionaria independiente basada en un programa de transición para la toma del poder del estado y el derrocamiento del capitalismo. Este partido debe participar como un partido o sección independiente en el Frente Unido, no debe disolverse en él. Por otra parte, la necesidad del frente unido presupone la existencia de amplias masas no revolucionarias, tanto desorganizadas como organizadas por otras fuerzas políticas.
1.7 El propósito fundamental del Frente Unido es el establecimiento de una correcta y funcional relación entre el partido revolucionario y la clase obrera. Puesto que esta relación es permanente, y aún así cambiante, y puesto que el campo de operaciones del Frente Unido, la lucha de clases, es igualmente permanente, entonces el frente unido se describe correctamente como una táctica ubicua; es decir, una táctica que repetidamente se está implementando de alguna forma en una esfera u otra.
1.8 El Frente Unido no puede considerarse como una serie ininterrumpida de acciones bajo el mismo patrón hasta la toma del poder inclusive. Su uso repetido constituye sólo una serie de tácticas en el marco de la estrategia global del partido de la vanguardia proletaria. Esta estrategia incluye necesariamente las acciones independientes del partido. En sus muy diversas formas el Frente Unido está constantemente siendo golpeado y roto. Nunca debe convertirse en una subordinación sistemática de la vanguardia proletaria a cualquier plataforma limitada de las demandas que sean aceptables para los líderes no revolucionario de las organizaciones de masas. Esto sería a relegar el programa revolucionario mismo a la propaganda pasiva y restringir la agitación únicamente a las demandas inmediatas o, en el mejor de los casos, a las de transición.
1.9 El Frente Unido es una unidad diferenciada. Es acción común para objetivos claramente definidos y delimitados; también implica la más aguda crítica de los socios del frente unido. Sin lo primero, los ataques capitalistas no pueden ser rechazados ni se pueden obtener nuevos beneficios; sin lo segundo no se pueden mantener dichos beneficios, ni hacer avanzar a la revolución. Todos los errores en la aplicación del frente unido comienzan cuando esta unidad diferenciada es reemplazada por una identidad formal entre las tareas de la organización revolucionaria y la clase.
1.10 El ultraizquierdismo invariablemente se agita cuando el programa revolucionario avanza en contraposición a la plataforma del frente unido. Para la extrema izquierda, el Frente Unido se plantea como un ultimátum para obtener deliberadamente el rechazo de los líderes reformistas y centristas en la vana creencia de que esto revela su naturaleza. Dicha "revelación" en realidad tiene un carácter puramente literario. Los líderes reformistas no son expuestos tal cual son porque fallen a la hora de llevar a cabo la estrategia o la táctica revolucionarias sino porque fracasan al luchar por los intereses inmediatos de las masas. El sectario evita medirse en el terreno práctico de la lucha de clases, por temor a sucumbir a las tentaciones del oportunismo.
1.11 En el lado opuesto, el oportunista comienza no desde la plataforma de lucha, ni siquiera desde una única demanda dictada por las necesidades objetivas de la lucha de clases, sino más bien de lo que se considera la conciencia presente de las masas o, peor aún, de lo que puede esperarse que sus líderes acepten. Por el contrario, el alcance de las propuestas presentadas por los revolucionarios para un frente unido, si bien muy posiblemente más limitado que el "programa completo", también será considerablemente más avanzado que las tímidas propuestas de los dirigentes reformistas e incluso irá más allá de la conciencia general de las masas. El objetivo del Frente Unido debe ser relacionar la conciencia presente de las masas (y especialmente de sus secciones avanzadas) con las tareas urgentes del momento según la naturaleza de los ataques del enemigo.
1.12 Porque el Frente Unido no es una estrategia, no existe tal cosa como un programa de frente unido que vaya desde las luchas del presente a la toma del poder. La organización revolucionaria promueve aquellas partes de su programa que parecen necesarias para unir fuerzas más amplias en una lucha práctica. Después de haber determinado la naturaleza del ataque y el balance de las fuerzas de clase, la organización revolucionaria propone consignas concretas y exige que, tomadas en conjunto, armen una unidad de lucha para repeler el ataque específico o asegurar una nueva conquista. Las demandas deben ser específicas, precisas y evitar toda exigencia extraña o artificial o cualquier aderezo ideológico que no lleve a la consecución de la meta común.
1.13 El carácter de las demandas por las que se lucha en un Frente Unido no corresponden a clasificación esquemática alguna. Cualquier propuesta concreta de Frente Unido podría consistir en un único tipo de demanda; por ejemplo, demandas económicas inmediatas, reivindicaciones democráticas, demandas transicionales. Puede darse u organizarse en una plataforma de varias demandas relacionadas como una serie combinada de acciones enfrentarse a una crisis en particular o incluso puede consistir en una sola demanda individual. Así, los frentes unidos, pueden consistir en una sola acción, una huelga, una acción armada, o pueden ser una campaña más larga de acciones. La única crítica válida a una propuesta de frente unido es que excluya una demanda esencial para la cual se pudiera obtener el apoyo de las masas y que expusiera la debilidad de sus líderes si tal demanda fuera rechazada. La ausencia de muchas demandas revolucionarias de una plataforma de freten unido no puede tomarse como una crítica válida; de hecho, la presencia de tales demandas (por ejemplo la creación de soviets) en una situación no-revolucionaria es un signo seguro de propagandismo pasivo, escolasticismo y sectarismo. Por el contrario, en condiciones de rebrote masivo de la lucha de clases, es imprescindible luchar por organismos del tipo “soviet” como la mejor expresión del frente unido.
1.14 Las demandas deben asociarse a claras y precisas formas de lucha (por ejemplo, manifestaciones, huelgas, escuadras de defensa, milicias armadas) y de organización (comités de huelga, comités de movilización, soviets). El frente unido, por lo tanto, puede variar en forma y durabilidad según la naturaleza del ataque recibido o la acción que se tome contra el mismo. Los comités que existen para coordinar una serie de acciones, repetidas o diversas, encaminadas a lograr determinados objetivos, son las organizaciones del frente unido; en este sentido el Frente Unido es más que la acción propiamente dicha (por ejemplo una manifestación) sino que abarca su preparación y su posterior evaluación y análisis.
1.15 El Frente Unido está abierto a todos aquellos que compartan sus demandas y estén dispuestos a luchar por ellas de forma disciplinada sin renunciar a su libertad de crítica sobre los compañeros de frente. El Frente Unido puede organizarse con cualquiera ("con el diablo mismo") que esté dispuesto a luchar por sus objetivos; si el frente unido se organiza en torno a determinados principios no puede determinarse a través de los socios del bloque, sino solo evaluando si el objetivo y métodos para alcanzarlos son de acuerdo a principios. Si los revolucionarios son capaces de usar las divisiones en el campo enemigo y llevar a los reformistas o a fuerzas abiertamente burguesas a contradicciones con su propio programa, entonces el frente es de acuerdo a principios.
1.16 Dentro de la libertad de crítica reconocemos tanto la crítica de las vacilaciones de los socios del bloque en llevar a cabo los objetivos del Frente Unido, como sus fracasos políticos más amplios. Por lo tanto, no debe haber ninguna propaganda común, que sólo puede hacerse a costa de dejar a un lado las importantes diferencias, (decisivas en tal situación), entre revolución y reforma. Las publicaciones comunes asociadas al Frente Unido (boletines de comités de huelga, octavillas para la movilización en manifestaciones etc.) deben ser diseñadas para agitar y hacer propaganda, únicamente, a favor de las demandas y objetivos del frente unido. La relación entre acción común y crítica no puede establecerse según fórmulas científicas. Nosotros nos reservamos el derecho a criticar a nuestros socios antes, durante y después de la acción común. Cuándo y de qué forma ejerzamos ese derecho dependerá del juicio concreto en cada circunstancia dada. Pero que debe hacerse crítica, eso es obligatorio.
1.17 El Frente Unido debe dirigirse a la militancia de base y al liderazgo. Rechazamos la idea de frente unido desde abajo simplemente como una contraproducente trampa ultraizquierdista. Si los trabajadores pudieran ser persuadidos de abandonar a sus líderes a través de tan directo y unilateral llamamiento no habría ninguna necesidad de frente unido en absoluto. El propósito de dirigir el llamamiento por el frente unido a los líderes es conducirlos a la acción y, a través de esta experiencia en lugar de con alardes declamatorios, probar a las masas que las limitaciones de sus líderes son fatales. El Frente Unido, en la gran mayoría de los casos, se mantendrá en la fase de propuesta más que en la concreción de un acuerdo oficial con los líderes reformistas. En estas condiciones permanece al nivel de una campaña agitadora y popular de propaganda dirigida a las bases de las organizaciones reformistas.
1.18 Incluso cuando se logra algún éxito en atraer a los obreros más radicales, el Frente Unido conserva plena validez y fuerza para aquellos que aún se quedan detrás. El Frente Unido desde abajo puede a veces ser necesario cuando los líderes se han negado a actuar en concierto con los revolucionarios. En este caso es necesario combinar la denuncia de los líderes con propuestas de acción destinadas a las bases o a individuos bajo liderazgo revolucionario. Pero incluso en este caso gran parte de la táctica consiste en generar presión sobre los dirigentes para que actúen, la cual, si tiene éxito, sólo puede tener el efecto de llevar a más capas de obreros a la acción.
1.19 Romper el Frente Unido puede ser tan importante como crearlo. Donde el Frente Unido ha servido a su propósito, haya sido o no alcanzado su objetivo, el Frente Unido necesita redefinirse o romperse, y todas las fuerzas involucradas deben extraer sus lecciones. Si el Frente Unido se mantiene solamente como un ejercicio diplomático o literario, y no conlleva la obligación de actuar para los socios del bloque; bloque; si dichos socios se dedican a sabotear o socavar los objetivos del Frente Unido mediante el incumplimiento de acuerdos o con compromisos con el enemigo de clase; si los socios del frente unido rehúsan extender el frente de manera a otras fuerzas de masas y restringen el bloque a proporciones sectarias… todas estas circunstancias pueden requerir la ruptura del Frente Unido. Pero al mismo tiempo debe intentar, mientras sea posible, mantener la lucha unida con los líderes de las bases, establecer su propio liderazgo y ganarse para sí a los mejores elementos de las organizaciones no-revolucionarias.
1.20 Observando las anteriores consideraciones es esencial que el Frente Unido se organice de acuerdo a principios. Pero esto no garantiza tampoco que su acción sea basada en principios ni que tenga éxito. Solo un análisis concreto de una situación concreta puede producir lo que supone la base correcta para una propuesta de frente unido. Se requiere liderazgo y experiencia, acumulados durante años en la lucha de clases, con el fin de determinar qué demandas son admisibles y necesarias para un frente unido y a qué fuerzas deben dirigirse tales demandas.
El Frente Unido Obrero

2.1. El objetivo del Frente Unido de los trabajadores es lograr la máxima unidad de acción del proletariado contra la burguesía. En su fuero interno está la afirmación de la independencia de clase. Su línea directriz principal es el desafío dirigido por la organización revolucionaria a los dirigentes reformistas y centristas de las organizaciones de masas de los trabajadores "¡Romped con la burguesía!" La unidad de los trabajadores significa una ruptura con la burguesía, su estado y sus partidos. Los principios del Frente Unido de los trabajadores son los arriba indicados aplicados a la unificada lucha de clases proletaria, sea defensiva u ofensiva. Por lo tanto puede aplicarse tanto a las acciones (o acción) más limitadas o defensivas y también a una ofensiva contra todo el orden burgués. En ambos casos conlleva un desafío a los líderes reformistas y centristas; en situaciones pre-revolucionaria y revolucionario se puede convertir en un reto para estos líderes mentirosos "¡Romped con la burguesía; tomad el camino de la lucha por un gobierno obrero!"

2.2 Los principios del frente unido obrero encuentran una amplia esfera de aplicación en los sindicatos. De hecho los sindicatos son en un sentido importante "frentes unidos" por la defensa de los intereses sociales, políticos y económicos de los trabajadores dentro del y contra el capitalismo. Como tales frentes unidos, los cuales, por su propia naturaleza, deben abarcar a las capas más amplias posibles de los asalariados, los comunistas están en contra de colgar etiquetas de partido a los sindicatos, en contra de subordinarlos mecánicamente a la dirección del partido. Los sindicatos son, y deben seguir siendo, organismos organizativamente autónomos. Sólo así pueden ser "escuelas de socialismo" para los trabajadores con menor consciencia de clase. Pero esta actitud de acuerdo a principios no tiene nada que ver con el intento de mantener a los sindicatos como apolíticos. El partido revolucionario abierta y honestamente lucha por liderazgo ganándose la confianza de la afiliación sindical.
2.3 En el camino para ganar el liderazgo en los sindicatos, el núcleo revolucionario tendrá que formar alianzas temporales, frentes unidos, con fuerzas no revolucionarias, pero militantes y democráticas, con el objeto de involucrar a los sindicatos en la lucha de clases y establecer un control cada vez más democrático por parte de las bases sobre la burocracia, y finalmente eliminándola por completo como agente de los patrones. Estos frentes Unidos pueden ser sólo episódicos, relacionadas con importantes batallas coyunturales. Pero también es necesario construir una campaña más sistemática para la democratización de los sindicatos y el triunfo de las tácticas más militantes y, de hecho, revolucionarias. Para tal Movimiento de Bases no es posible prever por adelantado, ni para todas las circunstancias, una plataforma fija de demandas.
2.4 El partido revolucionario debe luchar por su propio programa: la transformación de los sindicatos en instrumentos para la revolución (junto a los soviets o consejos de fábricas, milicias de trabajadores…). Sin embargo, puesto que tal movimiento de base conserva el carácter de un frente unido, incluso donde el partido revolucionario sea una gran influencia y un iniciador, el programa de acción específico dependerá de las condiciones objetivas de la lucha de clases, del nivel y la línea de desarrollo de la conciencia de los sectores más activos de las masas, del carácter político de su actual liderazgo y de la fuerza independiente de la vanguardia revolucionaria. El objetivo del partido es atraer a las bases más militantes a su programa, pero en este camino, sin duda, tendrá que aceptar, e incluso proponer, plataformas de acción inmediata más limitadas. Al hacerlo debe mantener, no sólo la libertad de criticar estas premisas por sus limitaciones, sino también a sus aliados en el frente unido. La política sindical del partido nunca debe ser idéntica a las acciones de un frente unido. El frente unido no debe confundirse con las facciones sindicales del partido compuestas por sus miembros y todos los que aceptan el completo programa del partido respecto a los sindicatos y actúan bajo su disciplina.
2.5 En los sindicatos, donde el impulso por la unidad es más fuerte, los revolucionarios deben no sólo respetar dicha unidad, sino ser los principales combatientes en enfatizar la unidad en la lucha contra los patronos y la unidad contra, no con, la burguesía. La burocracia sindical y los líderes reformistas subrayan la unidad en la inacción, en la rendición, y la unidad con los patrones y la burguesía. Ésta es la unidad del cementerio. En el camino hacia la unidad es necesario que la vanguardia tome la iniciativa. Los revolucionarios deben también señalar que la lucha unida de los obreros por la victoria exigirá la "desunión" con la burocracia cuando se venda o traicione la propia lucha. La necesaria desunión con los dirigentes traidores puede llevar, incluso, a una división en el mismo movimiento sindical. Los comunistas no están a favor de dividir a los sindicatos y ciertamente no pretenden hacerlo con el fin de lograr la dominación política sobre pequeños e ineficaces "sindicatos rojos". Pero por otro lado ni los comunistas ni los militantes reformistas o centristas ni los obreros sin partido deben aceptar traiciones catastróficas, un régimen de terror o expulsiones en los sindicatos donde importantes secciones de la base les apoyen. En esas condiciones no flaquean si tienen que "romper el Frente Unido" de los propios sindicatos reformistas, creando, en efecto, nuevos sindicatos.
2.6 Pero las condiciones para esto deben ser (a) la voluntad, demostrada en la lucha de masas, de sectores importantes del antiguo sindicato de seguir al nuevo; (b) la explicación clara a toda la clase que la responsabilidad de la separación y la desunión recae en los burócratas reformistas y su régimen policial y de traición contra los obreros más combativos; (c) el afán del nuevo sindicato de formar frentes unidos con los demás en cada lucha obrera; (d) la voluntad de sindicatos liderados por revolucionarios de reunificarse con los demás sobre la base de la democracia obrera interna y la defensa activa de los intereses de los trabajadores; y (e) una política para los nuevos sindicatos que transcienda los asuntos puramente económicos y retome los aspectos políticos más amplios de la lucha de clases, que organice a las capas no sindicadas, a los súper-explotados y a los oprimidos por motivo de nacionalidad, raza o sexo.
2.7 En suma, la política del frente unido comunista en los sindicatos debe ser la lucha por transformar cualitativamente dichos sindicatos. Para que dejen de actuar como válvulas de seguridad del capitalismo, gobernados por una burocracia que es una agencia policial al servicio de los patrones y su estado y cuyos miembros están dominado por, o profundamente limitados por, la “aristocracia” laboral, y se conviertan en organizaciones que abarquen a la mayoría de la clase consciente del proletariado. Así los sindicatos pueden ayudar en el desarrollo y la transformación de la conciencia económica de clase, aislada, sectorial o incluso general, (conciencia de clase en su forma embrionaria) en conciencia política de clase y, de hecho, conciencia revolucionaria. Para llevar esto a cabo se requiere la intervención y la construcción de un partido revolucionario, organizando a las vanguardias y que este partido utilice las diversas formas del frente unido en los sindicatos para transformarlos en escuelas para la conciencia socialista y en instrumentos de la lucha de clases revolucionaria.
2.8 Cuando se producen huelgas generales debemos exigir la constitución de comités de huelga de base en el cual las masas puedan controlar su propia lucha y evitar muchas maniobras burocráticas y traiciones. Los comunistas intentan desarrollar, en tiempos de dura lucha de clases, las organizaciones de masas más democráticas, amplias y combativas. Estos son los consejos obreros. Dentro de ellos luchamos para que los representantes sean elegidos, y sean revocables, por las asambleas de masas, por su extensión y centralización, por su armamento y por atraer a los soldados.
2.9 El frente unido los trabajadores no puede limitarse a los sindicatos como preconizaban los Bordiguistas. Se aplica de igual manera, y en los momentos de mayor auge de la lucha de clases con mayor fuerza aún, a los partidos políticos que proclaman ser los partidos de los trabajadores y que efectivamente organizan a secciones importantes del proletariado. Su objetivo es arrancar a los líderes reformistas de sus oficinas sindicales, sus cámaras parlamentarias, sus banquetes y sus reuniones secretas con el enemigo de clase, y llevarlos a las calles, a los piquetes, e incluso a las barricadas en condiciones revolucionarias. El hecho de que estos líderes pueden ser probados lacayos de la burguesía, que tiranicen a sus propias bases, o incluyo que hayan asesinado a los mejores representantes de la vanguardia revolucionaria, no puede ser argumento en contra de proponer el frente unido a dichos líderes. Lo que es decisivo es que estos traidores aún mantienen, si no la confianza, sí el control sobre grandes masas del proletariado y, a la inversa, que el partido revolucionario no ha ganado aún la confianza ni el liderazgo organizado de estas masas.
2.10 Así, la necesaria unidad del proletariado no puede lograrse "sin líderes" o "solos desde abajo". Intentar hacer esto es obviar el problema mismo para el que el Frente Unido está diseñado. Por lo tanto es necesario proponer cursos prácticos de acción a estos líderes. La táctica del frente unido pasa por varias etapas. Primero está la convocatoria del frente unido. Es un desafío a los líderes reformistas para que abandonen su habitual colaboración de clase y combatan al enemigo de la clase obrera. En la mayoría de los casos esta propuesta será rechazada. El frente unido no irá más allá de una exposición de la falta de voluntad de los líderes reformistas o de su incapacidad para luchar. En condiciones de un aumento de la intensidad de la lucha y si el partido revolucionario crece en influencia entonces los líderes reformistas pueden sentirse obligados a negociar la formación de un frente unido. El proceso de lograr un acuerdo con los reformistas cebe ser tan abierto como sea posible, explicando a las masas, exactamente, el alcance de la acción acordada, sus límites debidos a la vacilación o cobardía de los reformistas y la necesidad de vigilar y controlar a sus líderes. El partido revolucionario propondrá, además, medidas prácticas para la táctica más eficaz, para la organización y la responsabilidad democrática. El propósito general es, si es posible, evitar la traición de los reformistas, o en caso de que ocurra, minimizar su efecto destructivo en la lucha e infligir el máximo descrédito a estos líderes, atrayendo al mayor número de sus seguidores al liderazgo revolucionario.
2.11 El frente unido obrero es contrario a cualquier bloque con los partidos o representantes de la burguesía. El proletariado no rechaza para sus acciones el apoyo de individuos o incluso fuerzas organizadas de otras clases con simpatías por su causa. Podría, por ejemplo, trabajar incluso con las fuerzas burguesas de sectores oprimidos a nivel racial o nacional contra la represión del estado sobre los derechos plenos e igualitarios, o contra los ataques fascistas. Tales acciones comunes sin embargo no requieren "reservar un lugar" para la burguesía judía, o negra, por ejemplo, en el frente unido anti-fascista de los trabajadores. Mucho menos debe subordinar o limitar sus propias demandas, inmediatas o históricas, para ganar inciertos aliados en la pequeña burguesía o entre disidentes burgueses notables. En los países imperialistas los partidos burgueses son incapaces de cualquier acción progresista sistemática y los revolucionarios deben oponerse a su participación en frentes comunes con las organizaciones de trabajadores. Así mismo, los revolucionarios rechazan cualquier apoyo a un gobierno de los partidos reformistas de los trabajadores con los partidos de la burguesía, una coalición de "Izquierda" o Frente Popular. Si se organiza un frente pseudo-unido o frente popular entre las organizaciones de masas de los trabajadores y los partidos burgueses, los revolucionarios deben intentar desarrollar tácticas para expulsar a los partidos burgueses demostrando a los trabajadores que los mimos son incapaces para la lucha de masas, que obstruyen y traicionan tales luchas y que los líderes reformistas utilizan constantemente la necesidad de conservar su apoyo como un pretexto para eludir las luchas fundamentales.
2.12 La táctica del frente unido obrero se extiende también a la demanda de que los partidos reformistas rompan con la burguesía y luchen por el gobierno de los trabajadores. En momentos de aguda crisis política, esto puede convertirse en el principal lema de la coyuntura. ¿Qué es un auténtico gobierno obrero? El que toma medidas decisivas para desarmar a la burguesía y armar a los trabajadores, y ayuda a los trabajadores en la lucha por apoderarse de los pilares clave del poder capitalista: los bancos y los grandes monopolios. Claramente, estas medidas no podrán llevarse a cabo en el terreno de la política electoral y parlamentaria. A los trabajadores reformistas que mantienen la ilusión de que sí se puede, nosotros les decimos: llevad a vuestros partidos al gobierno, obligadles, si podéis, a tomar estas medidas, pero debéis prepararos y movilizar vuestros sindicatos y partidos para la inevitable declaración burguesa de guerra civil si vuestros líderes toman medidas graves que amenacen la propiedad privada. Nosotros apoyaremos, de manera crítica, la victoria electoral de vuestros partidos y los defenderemos contra el ataque burgués. A los trabajadores centristas que creen que basta con una combinación de una victoria parlamentaria y la movilización de masas independientes les decimos: es suicida ligar las acciones de las masas de trabajadores a calendarios electorales con respecto a las mayorías y las minorías y dejar de atacar la base real de los cuerpos armados especiales del estado por escrúpulos constitucionales o legales. El "gobierno de los trabajadores" que no arranca a los soldados y sus armas de las manos de la oficialidad burguesa o del alto mando, que no arma una milicia de los trabajadores y desarma y disuelve la policía, logrará una garganta cortada
Los grupos del Frente Unido y los grupos de Propaganda

3.1 ¿Pueden los bloques de pequeñas organizaciones que no se han desarrollado más allá del nivel de sociedades de propaganda considerarse realmente como frentes unidos de “los trabajadores"? Sí, pero sólo en la medida en que estén encaminados a movilizar fuerzas más amplias para la acción y pongan como prioridad fundamental llevar a las organizaciones de masa de los trabajadores a objetivos determinados de lucha. Por supuesto, es probable que sean las unidades de base o los elementos de izquierda y más militantes de dichas organizaciones de masas los que sean ganados para la causa. Siempre deben ser conscientes de que estas combinaciones a pequeña escala son sólo un pequeño embrión de un frente unido y no deben ser contrapuestas a continuas demandas y llamadas a los líderes de las organizaciones de masas para unirse en la lucha de clases. Hay tentaciones, tanto sectarias como oportunistas, involucradas en la creación de imitaciones en miniatura de un frente unido. La consecuencia oportunista es el debilitamiento de la independencia de voz y acción del grupo revolucionario. El peligro sectario es la contraposición de estos “frentes unidos” débiles a una verdadera lucha dentro de las organizaciones de masas reformistas o centristas, incluso aunque esta lucha debiera ser una más limitada, o incluso episódica, unidad de acción.

3.2. Trotsky denunció la idea de frentes unidos "revolucionarios" entre grupos de propaganda, ya sea en la forma de organizaciones permanentemente aliadas, publicaciones conjuntas o de bloques electorales, si esto último implica cualquier ocultación o disminución de la importancia de la línea independiente de la organización revolucionaria, cualquier concesión de credenciales revolucionarias a los socios centristas del bloque, o cualquier programa o plataforma común que no sea el programa revolucionario completo. La existencia del grupo de propaganda significa que la vida de estas organizaciones está en gran parte dedicada a tareas de propaganda combinadas con participación en las luchas de las masas de la clase, pero como una minoría muy débil, incapaz de hacer lanzar desafío práctico al liderazgo. Es una tentación enorme, en estas condiciones, formar frentes de larga duración o semipermanentes o campañas conjuntas con organizaciones centristas, individuos reformistas o elementos no alineados o sin partido. La tentación es también un producto del relativo aislamiento de la organización respecto de las masas proletarias, un sentimiento de desesperación por dicho aislamiento y un consiguiente deseo de saltar sobre los obstáculos a través de concesiones oportunistas. La tentación crece hasta despojarse del "lastre" del programa revolucionario y el abandono de la necesidad de explicarlo pacientemente a la vanguardia.
3.3 Parece más fácil buscar medios para reemplazar la propaganda y agitación del pequeño grupo, sus campañas electorales y sus intervenciones independientes en huelgas, manifestaciones, movilizaciones anti-fascistas etc. De manera insensata, esto desarrolla la visión de que una gran proporción de la actividad política del grupo revolucionario, especialmente en el ámbito las demandas inmediatas y limitadas, puede y, en efecto, debe ser llevada a cabo, en común con los centristas o los sindicalistas más militantes. De la misma insensata manera, el “resto” del programa viene a considerarse como algo a largo plazo, abstracto, y cualquier énfasis sobre el mismo será tomado como propagandista pasivo e incluso como sectario. Deslizándose por esta pendiente el claro punto de vista revolucionario no se dirige a las masas ni aquí ni ahora. Por el contrario, al haber recurrido a bloques de propaganda con grupos centristas, bloques mal llamados frentes unidos, el mínimo común denominador resulta triunfante. La organización más a la derecha del bloque de propaganda tendrá, o bien derecho a veto, o será la norma alcanzar un "compromiso" entre posiciones revolucionarias y reformistas o centristas como precio para mantener al bloque. No es excusa que los revolucionarios puedan plantear, como añadido a la propaganda centrista, una pequeña cantidad de su propia propaganda si al mismo tiempo provocan una mucho mayor circulación de la propaganda centrista.
3.4 En ningún ámbito son mayores las tentaciones, ni los resultados de sucumbir más profundos, que en los sindicatos y en el ámbito electoral. En dichas esferas es donde el grupo revolucionario, que todavía está en una etapa de propaganda, siente con mayor crueldad lo reducido de su tamaño y su impotencia frente a grandes tareas. En los sindicatos habrá una presión natural para formar un bloque con cualquier elemento de oposición contra el enemigo común, la fracción gobernante de la burocracia sindical, sea estalinista, socialdemócrata, o nacionalista burguesa o pequeño-burguesa. Podemos apoyar, de manera crítica, y unirnos a estos opositores cuando defiendan una posición más militante de la lucha de clases o luchan por una mayor democracia de los trabajadores. Pero tales bloques temporales deben funcionar bajo los estrictos principios del frente unido; no incluyendo defensa alguna de los errores políticos y organizativos de nuestros socios de bloque.
3.5 Una vez más, se debe evitar cualquier sugerencia de unidad indiferenciada con aliados centristas o reformistas. Los anarco-sindicalistas o sindicalistas "puros" llaman a ese bloque amorfo, sin programa, bajo la afirmación de que todo lo se necesita es unir a las bases contra los dirigentes. Como Trotsky señaló, estos anarquistas en realidad esconden sus organizaciones políticas tras fachadas sindicales. Pero las bases, es decir, las masas de los sindicatos, no siempre ven de manera espontánea el camino correcto y los sindicatos necesitan líderes (y de hecho cuadros intermedios). Nuestro objetivo es alcanzar la dirección de los sindicatos, de manera abierta y honesta, como revolucionarios no disimulados, al tiempo que sometemos nuestro liderazgo al control democrático, a la revocabilidad, etc. No debemos confundir la necesidad de organizar a las bases en un movimiento antiburocrático con toda la labor de la organización revolucionaria en los sindicatos. Lo primero está en el ámbito de las diversas formas del frente unido. Lo segundo es tarea de la fracción del partido en el sindicato. Cualquier confusión o fusión de ambos aspectos significará el entorpecimiento centrista de la espada de los principios revolucionarios y las tácticas revolucionarias. Incluso cuando se trata de presentar candidatos comunes o una junta común para los comités de trabajo o para las elecciones sindicales nacionales debe quedar claro cuáles son los límites de cualquier plataforma común y que los candidatos centristas han sido puestos a prueba, no recomendados de manera incondicional o acrítica por los revolucionarios. Normalmente esto solo puede establecerse firmemente haciendo una clara distinción de la fracción revolucionaria dentro del sindicato que consta de la organización y de los que apoyan a su sindicato o programa de acción en su lugar de trabajo
3.6 En el ámbito de las elecciones a ayuntamientos o asambleas parlamentarias, debido a las cuestiones estratégicas generales planteadas a los representantes revolucionarios, los candidatos deben conservar la libertad de emitir, y de hecho deben mantener, una completa posición revolucionaria dirigida a la situación actual (un programa de acción). Sin embargo, en determinadas circunstancias una legislación antidemocrática puede excluir a los pequeños grupos revolucionarios a menos que se combinen con grupos o partidos centristas o incluso reformistas. Donde sea posible se debe mantener una completa separación de las plataformas revolucionarias. Donde sean necesarias las candidaturas conjuntas los revolucionarios no deben exagerar su esfera de acción a la hora de satisfacer las necesidades de los trabajadores, es decir, deben evitar la exageración retórica: listas "comunistas", "socialistas", "revolucionarias", "rojas" etc. Deben presentar su propia y distintiva plataforma revolucionaria completa sobre la que actuarán si son elegidos. Deben criticar a sus compañeros de bloque aun cuando pidan el voto para ellos. Deben dejar claro que seguirán la disciplina de su partido, no la de un "Frente Unido", en todas las cuestiones importantes mientras que ellos mismos se mantendrán como responsables ante sus electores de la clase obrera. Reiteramos, el principio general es nunca permitir que el bloque temporal para una acción limitada obstruya u oculte el perfil general de la organización revolucionaria y su plataforma.
El Frente Unido en los estados obreros degenerados

4.1 En los estados obreros degenerados, los trotskistas siempre han estado dispuestos a actuar en un frente unido con la burocracia estalinista para la defensa militar de estos estados contra los ataques de potencias capitalistas e imperialistas o contra una sublevación contrarrevolucionaria. Esta posibilidad no descansaba sobre un compromiso estratégico o inevitable de esta burocracia a la hora de defender la economía planificadas (todo lo contrario), sino más bien en la necesidad táctica contingente que esta burocracia pudiera tener (y que tuvo en 1940-45 y en otros estados obreros después) de defender la economía planificada para la defensa de sí misma y de sus privilegios. Este intenso defensismo de los Trotskistas de los estados obreros fue estratégico, el frente unido con los estalinistas era táctico. Era obligatorio ofrecer este frente unido mientras los estados obreros estuvieran amenazados y su formación efectiva dependería del cese por parte de los estalinistas de su sangrienta represión contra los Trotskistas. Durante la operatividad de este frente defensitas unido, los trotskistas suspenderían temporalmente, o mejor subordinarían, su actividad para la revolución política.

4.2 Durante las crisis política-revolucionarias que marcaron los últimos cuarenta años del estalinismo; fue necesario, en el curso de estas erupciones, emprender varios frentes unidos con fuerzas antiburocráticas que tenían o desarrollaban una considerable influencia sobre las masas pero cuyo programa no era comunista revolucionario. El foro para estos frentes unidos habrían sido los consejos obreros, los consejos de fábrica y los sindicatos independientes que se formaron. Las fuerzas políticas que condujeron estas revueltas se extendían desde la derecha-estalinista y socialdemócratas a las de carácter religioso y nacionalista. Todas tenían programas, más o menos disimulados, de concesiones o restauración del capitalismo. Todos tenían ilusiones en la aplicabilidad de los derechos democráticos burgueses. Mientras estas fuerzas organizan y dirigieran a una gran mayoría, o incluso a la minoría políticamente activa de la clase obrera, era necesario buscar una acción conjunta con ellos para romper la dictadura política de la burocracia y establecer los derechos democráticos para todos sin pasar ni directa ni inmediatamente al derrocamiento de las relaciones planificadas de propiedad.
4.3 Durante el período de agonía final del estalinismo, inaugurado en 1989 y no completado aún (1), y durante el período en que los gobiernos burgueses contrarrevolucionarios se establecieron, una más compleja y más rápidamente cambiante aplicación de las tácticas del frente unido se hacía necesaria. Fue, y es, necesario defender los derechos democráticos de los trabajadores, campesinos y los intelectuales contra cualquier restauración estalinista de una dictadura burocrática o contra regímenes bonapartistas restauracionistas. Ningún bloque estratégico durante todo este tiempo es posible. Fue, y es, posible formar frentes unidos limitados y temporales con el ala reformista/radical de la burocracia y el ala conservadora/intransigente en la defensa de los derechos democráticos de los trabajadores y/o las ganancias históricas si cualquiera de estas facciones se ve obligada a defenderlos por sus propias razones reaccionarias. El frente unido de los trabajadores puede aplicarse con toda su fuerza a todos los sindicatos, oficiales o independientes, y a los partidos que dicen ser "obreros" o "socialistas", que tengan una base de masa de la clase obrera, pero que son en realidad restauracionistas y sirven a la burguesía internacional. Acciones comunes más limitadas, llevadas a cabo bajo los principios del frente unido pero haciendo hincapié en el carácter coyuntural de estos bloques y el abierto y fundamental antagonismo de clase que los trabajadores deberían mostrar, son posibles con otras fuerzas "democráticas" o de "liberación nacional", siempre y cuando sus metas inmediatas y objetivos son justificados y aceptables para la vanguardia proletaria. Así fue permisible y necesario buscar un bloque militar defensivo con las fuerzas lideradas por Yeltsin durante el golpe de estado de la línea dura estalinista del 18 al 20 de agosto de 1991. Y habría sido en base a principios y necesario formar un bloque defensivo militar con los nacionalistas contra un golpe de estado del ejército soviético en los países bálticos en 1990/91 y de principios.
El Frente Unido y los bloques con fuerzas no proletarias

5.1 El proletariado revolucionario, en su lucha con el capitalismo, se pone a la cabeza de todos los explotados y oprimidos, prometiendo poner fin a su opresión política tan pronto como tome el poder y utilizar la construcción de una economía planificada y la construcción del socialismo y el comunismo para eliminar los últimos vestigios de la opresión social. Estas naciones, razas y clases oprimidas no pueden ser simplemente identificadas en su totalidad con el proletariado. Los proletarios nacional, racial o sexualmente oprimidos tienen una papel integral tanto en el partido revolucionario como en los frentes unidos del movimiento obrero. Además, puede que sean necesarios, para promover esta integración, partidos o campañas especiales por el frente unido. Pero donde participan gran número de miembros de otras clases y donde sus clases privilegiadas, o incluso explotadoras, ejercen el liderazgo político sobre la clase obrera y las clases bajas, el proletariado y su vanguardia revolucionaria tendrán que establecer con ellos alianzas, acciones comunes, bloques militares defensivos y ofensivos, según los principios del Frente Unido.

5.2 La importancia de dicha alianza de clases dependerá del tamaño relativo y de la conciencia de clase del proletariado. Los principios fundamentales son que el proletariado debe, ante todo, establecer su unidad e independencia de clase, y luego, su hegemonía sobre sus aliados. Además, la necesidad estratégica de una alianza con el campesinado pobre o los pobres urbanos o con los racialmente oprimidos, por ejemplo, no dictamina, ipso facto, la creación de un bloque estratégico con cualquier organización específica de dichos oprimidos. Los bloques, alianzas o frentes unidos completamente formados deben obedecer los principios del frente unido. Donde el proletariado sea la clase predominante en la sociedad y el movimiento obrero sea, al menos, organizativamente diferenciado, estos bloques serán episódicos en el mejor de los casos. En los países imperialistas los estratos aburguesados de los oprimidos son la fuerza principal a favor del compromiso y la rendición de los intereses de los oprimidos. El proletariado debe tratar de romper su hegemonía, desintegrar sus "frentes populares" reemplazándolos con movimientos del tipo frente unido liderados por la clase obrera, tan pronto como sea posible, bajo el liderazgo del partido revolucionario. Sin embargo, puede ser necesario organizar acciones comunes con campañas existentes por un frente popular, e incluso participar en ellos, con el objetivo de romper la hegemonía burguesa.
5.3 En el mundo semi-colonial, especialmente donde el proletariado es una minoría de la población y donde otras clases bajas predominan, el proletariado se enfrenta a la doble tarea de establecer su independencia de clase mientras que atraen a su lado a una mayoría de los campesinos, de los pobres urbanos, de los pequeñoburgueses empobrecidos etc., en la crisis revolucionaria decisiva. El sistema del Soviet (Consejo) será, en estas condiciones, la máxima expresión de un frente unido entre el proletariado y las masas explotadas y oprimidas. En el camino a este hito, sin embargo, serán necesarias diversas acciones comunes, alianzas y frentes unidos. El punto de partida serán las necesidades sociales y económicas de las masas y sus derechos políticos y democráticos. La primera piedra de todas esas luchas será el Frente Unido de las organizaciones obreras, para el que todas las otras alianzas, no importa cuán importante sean, tienen un carácter secundario y auxiliar.

El Frente Unido antiimperialista

6.1 El IV Congreso de la Internacional Comunista (1922) lanzó una nueva versión del Frente Unido aplicable a países asiáticos subdesarrollados. En estas regiones no había organizaciones obreras de masa independientes, y no se habían llevado a cabo ni las más esenciales tareas democráticas tareas (por ejemplo una reforma agraria anti-feudal, la independencia nacional, terminar con el estado colonial, la creación de una república, la jornada laboral de 8 horas) y los movimientos de lucha estaban encabezados por movimientos nacionalistas revolucionarios liderados por secciones de la burguesía y la pequeña burguesía locales. El frente unido antimperialista (FUAI) fue desarrollado con el objetivo de presionar a esos nacionalistas para que organizasen y movilizasen a los trabajadores exhaustos, para que rompieran con el imperialismo y crearan sindicatos y comités de trabajadores, consejos obreros y milicias. Las condiciones para que tal frente unido antiimperialista fuera planteado por los comunistas a los nacionalistas revolucionarios eran que se debían respetar los derechos de las organizaciones de obreros y los derechos democráticos de los explotados y de los comunistas, que debían luchar contra el imperialismo con métodos revolucionarios y también que defenderían el estado obrero soviético (basado en consejos) contra el imperialismo.

6.2 Así, el frente unido antiimperialista es una forma específica de frente unido en el mundo semi-colonial. La Internacional Comunista en 1920-22 perfiló la táctica de los comunistas en relación con los sectores oprimidos de la burguesía y la pequeña burguesía en los países coloniales y semi-coloniales. Los mismos principios aplican a esta variante del frente unido igual que con el frente unido obrero; es decir, lograr la máxima unidad entre las masas bajas en la lucha por objetivos progresivos y derrocar la influencia de las ideas y liderazgos no revolucionarios en el movimiento proletario. Pero ciertas características manan de las condiciones semi-coloniales que dan a este frente ciertos aspectos adicionales.
6.3 En la primera etapa de la época imperialista el imperialismo intentó obstruir el desarrollo del capitalismo nativo mediante el apoyo a las clases semi-feudales de los territorios. En este caso la clase obrera tenía un claro interés en el máximos desarrollo del capitalismo (y por lo tanto de sí misma) por encima de otras formas pre-capitalistas y en el avance, lo más amplio posible, de los derechos democráticos burgueses con los que desarrollar sus propias organizaciones de lucha. Pero la continua dominación imperialista, inevitablemente, promovió el desarrollo industrial en los países sometidos, pero en una forma atrofiada y desequilibrada. Los bancos imperialistas y los monopolios dominan sus economías, obteniendo pingües beneficios. El FMI y el Banco Mundial se encuentran entre las agencias imperialistas que imponen restricciones sobre las economías semi-coloniales. La casi imposibilidad de garantizar este continuo régimen de súper-explotación por medio de formas democráticas implica que el imperialismo siempre ha intentado mantener una alianza con los sectores más reaccionarios vinculados al imperialismo: la oligarquía y los militares. Las demandas de un desarrollo económico "independiente", de la mitigación de la carga de la deuda, de la industrialización del estado, del establecimiento de barreras protectoras, de la reforma agraria y de instituciones políticas soberanas reflejan la necesidad de partes de la burguesía y la pequeña-burguesía, que son conscientes y sufren la camisa de fuerza de la dominación imperialista. Esto da lugar a la posibilidad y a la necesidad de un frente unido entre los obreros y las clases no proletarias de la sociedad.
6.4 En primer lugar, el FUIA se forma con los campesinos y la pequeña burguesía urbana. Los objetivos de este frente unido son la reforma agraria, la alfabetización y reformas educativas, la adopción de legislación social y laboral, la extensión del sufragio. Pero pueden ocurrir enfrentamientos episódicos entre sectores de la burguesía nacional y el imperialismo. Puesto que la pequeña burguesía y los incipientes movimientos proletarios pueden ser dirigidos, o fuertemente influidos, por las clases burguesas nacionales entonces el frente unido es posible entre la clase obrera y sectores de la burguesía nacional, con dos condiciones. Primero, que dichos sectores estén, en efecto, realmente luchando contra el imperialismo y sus agentes nacionales; en segundo lugar, que la burguesía no obstruya los métodos revolucionarios de lucha y no ponga restricciones a la actividad independiente de los comunistas encaminadas a organizar a los trabajadores. Esta libertad de operación es esencial puesto que la burguesía es sólo un aliado titubeante y no podría continuar la lucha contra el imperialismo hasta el final. Incluso los sectores de la burguesía nacional que chocan con el imperialismo están económicamente vinculados al mismo. Más importante aún, la burguesía nacional teme la movilización revolucionaria de las masas contra el imperialismo, ya que esto amenaza su propia posición de dominio tanto como la de los imperialistas. Por lo tanto, no hay lugar reservado en el frente unido para la burguesía, mientras que los revolucionarios buscan activamente la participación de los sectores más bajos y pobres de la pequeña burguesía. En ningún momento debe la clase obrera sacrificar su lucha por sus demandas de clase independiente contra el capitalismo y la burguesía nacionales con el fin de garantizar un frente unido con la burguesía nacional. Esto sería un frente popular.
6.5 En la postguerra de la Segunda Guerra Mundial, el alcance de los frentes unidos con fuerzas no proletarias se ha modificado por la naturaleza cambiante de la dominación imperialista y los cambios dentro de las semi-colonias mismas. Hoy en día, hay una ausencia de elementos semi-feudales significativos en el campo; la lucha por la independencia nacional y la autodeterminación raramente tiene lugar como una lucha contra la ocupación imperialista. Por otra parte, el imperialismo domina a las semi-colonias mediante alianzas con las burguesías nacionales y neoliberales, en lugar de a través de intereses semi-feudales. Las posibilidades de que una sección de la burguesía choque con el imperialismo son mucho menores debido a los cambios en la naturaleza de los intereses de las burguesías nacionales; el acceso al patrocinio político respalda la lucha de la burguesía nacional contra el bonapartismo o el militarismo. Por lo tanto, la probabilidad de que una sección de la burguesía realmente luche contra el imperialismo o por los derechos democráticos es menor. Por esta razón en muchos países durante el siglo XX el liderazgo de la lucha antiimperialista ha recaído a menudo en la pequeña burguesía.
6.6 El FUAI se desarrolla en el terreno de las demandas mínimas o democráticas. Éstas pueden ser defensivas en períodos de retirada o derrota en los que las masas están renaciendo de largos períodos de dictadura, cuando las demandas pueden centrarse en los derechos de libertad de expresión, liberación de los presos políticos... El FUAI también puede centrarse en demandas para una asamblea constituyente. Pero no es posible dar al FUAI una forma gubernamental. La lucha de los comunistas para atraer a la revolución socialista a los trabajadores, los campesinos pobres y la pequeña burguesía urbana debe, durante su desarrollo, romper el FUAI. La lucha por un gobierno de los trabajadores y campesinos debe ser un gobierno en el que los campesinos hayan roto con sus líderes burgueses y pequeño burgueses y han sido ganados para el gobierno del proletariado. Aunque podemos participar en una lucha común con las fuerzas burguesas por la convocación de una asamblea constituyente, nuestro lema sigue siendo por el gobierno de trabajadores y campesinos, un gobierno basado en los consejos armados de las masas - algo que no puede tolerar ninguna burguesía.
6.7 El FUAI no implica en forma alguna dar apoyo a los llamados "gobiernos antiimperialistas". En ningún caso los comunistas pueden apoyar a un gobierno burgués, a un gobierno de sus explotadores. Cualquier gobierno que pretende estar "por encima de las clases" o que representa "al pueblo en su conjunto" es un engaño. Apoyamos cualquier acción seria de esos gobiernos contra el imperialismo (por ejemplo la nacionalización o expropiación de fondos corporativos multinacionales). La clase obrera puede prestar su apoyo a la lucha por los derechos democráticos en la medida en que ayuden a los trabajadores a organizarse y desarrollar su lucha revolucionaria. Pero tales luchas y lemas nunca se convierten en un escenario autónomo o auto-limitado. Los Soviets (Consejos) deben reemplazar a los más libres parlamentos y la dictadura de los trabajadores a la república democrática.
6.8 Los comunistas apoyarán y participarán en acciones militares contra el imperialismo (por ejemplo en Nicaragua contra los “contras” o en Argentina contra Gran Bretaña en las Malvinas), luchando, dentro del conflicto, por el armamento de los trabajadores, por milicias de trabajadores controladas democráticamente. Del mismo modo, donde una guerra civil llega a la etapa de guerra civil contra una dictadura, los comunistas pueden entrar un frente unido militar, siempre que sea posible como una fuerza armada independiente, aceptando una disciplina común en batalla, llegando a acuerdos bajo una disciplina común. Reconocemos que los frentes unidos militares son una forma de frente unido, una forma no cualitativamente diferente de los frentes unidos para objetivos políticos. Cuando pedimos la victoria militar de estos movimientos que luchan contra el imperialismo o sus agentes, no estamos respaldando la victoria de su programa político. Dentro de tal frente unido luchamos por nuestro programa y luchamos por liberar a los obreros y a los campesinos pobres de la burguesía y para que inicien la senda del gobierno de los obreros y campesinos.
Notas
(1). Estas tesis fueron producidas en los años 90, cuando los estados estalinistas estaban todavía en proceso de agitación tras la caída del muro de Berlín.