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Voces desde Gaza

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De hecho, el estado sionista parece no moderar su comportamiento. El Vice-Ministro de Defensa Matan Vilnai hasta ha amenazado a los vecinos de Gaza con una “shoah”, o sea un holocausto. Como para darles sustancia a sus palabras, Israel mató a 35 habitantes de Gaza el 1 de marzo, como parte de una campaña de 4 días que dejó muertos a más de 100 palestinos. Todo esto en una tierra con poco gas, comida o medicina que sufre bajo un estado de sitio que ya ha durado 11 meses.

Ante semejante circunstancia, el pacifismo sería inútil. Pero la resistencia armada tiene que ser realizada junto a, y en el último análisis subordinada a, la movilización de las masas; si no, sólo servirá para darle a Israel un pretexto para cometer más atrocidades. Hasta bajo el liderazgo de Hamas, los palestinos se han movilizado de esta manera en el pasado: por ejemplo la destrucción de la pared en la frontera con Egipto, o la creación de una “cadena humana” que atravesaba el Corredor.

Sin embargo la estrategia de Hamas no es capaz de coordinar una movilización capaz de terminar con el estado de sitio de Israel, ya que esta organización no permite la participación organizada de los trabajadores y de las mujeres, y ve a las masas como espectadores ante una lucha por la liberación conducida por una elite armada.

Por otro lado, la administración de Fatah de Mahmoud Abbas en la Cisjordania ha actuando durante el estado de sitio como aliado de Israel, entonces cualquier movimiento que rompa al estado de sitio tendré que derrotar a Abbas como parte de su lucha.

La Liga para la quinta internacional ha estado discutiendo estas ideas con unos socialistas de Gaza del grupo Arjas al Awda (Campañas del retorno). Su editor, Amani Aburahma, nos mandó las siguientes entrevistas para demostrar el debate que está ocurriendo entre la gente de Gaza.

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Yusra es profesor en Beit Lahiya. Dice que “convirtieron a nuestras vidas en una pesadilla, destrozando nuestras casas. Nuestras granjas ahora están áridas. Las huertas que estaban al lado de las fronteras ahora son nada más que una memoria. Mis estudiantes me preguntan si todas las ciudades del mundo están bajo un estado de sitio como Gaza.

“Uno puede resistir de varias maneras, y la primera Intimada es buen ejemplo de esto. Las piedras lograron que cientos de miles de refugiados regresen al Corredor de Gaza y la Cisjordania… siempre he creído que la piedra es mas fuerte que la bala.”

Mohammed, otro profesor, de Beit Hanoun: “Ruego que nuestros hermanos dentro de la resistencia no disparen estos misiles, porque nos hacen más daño a nosotros que a Israel… y después Israel los utiliza como excusa para cometer mas crímenes. Tenemos que preparar mejores armas, acabar con esta división (entre Fatah y Hamas), y unirnos para resistir cualquier acto de agresión”.

Abu Zyad, dueño de una tienda cerca de Beit Hanoun: “Somos los primeros en enterarnos de si hay una invasión o no. Aquí está la pared que nos separa de los territorios de 1948. Ahí estaban las colonias de Eli Sinai, Dugit, y otras… De noche podemos ver claramente los movimientos de los tanques de Israel y los escuchamos cerca. Hasta ahora no hemos notado ningún movimiento de Israel fuera de lo normal. Todo está normal, por lo menos en el norte”.

Con respecto a los misiles, dijo que: “No tenemos elección. Los que los apoyan dicen que es la única manera de crear un equilibrio de terror, pero no creo eso. Vienen de noche a disparar uno o dos misiles, y después se van y nos dejan a sufrir la reacción de Israel, intentando calmar y proteger a nuestros hijos”.

Mustafa, de 20 años, es militante de un grupo armado: “No le tenemos miedo ni a Israel ni a ningún otro país, si entran al Corredor, no saldrán vivos.”

“¿Cómo pueden ser inútiles los misiles? ¿Qué hizo que Israel le haga una guerra al Corredor de Gaza? Estoy orgulloso de los misiles que aterrorizan a la población de Sderot… no pararán (los misiles) hasta que se vayan de nuestra tierra. A los palestinos que sufren por esto, les decimos que es el costo de una batalla, y que necesitamos que sean pacientes”.

Shaker, estudiante de Universidad, dice que: “Israel quiere recuperar la reputación de su ejercito tras su derrota en el Líbano, pero esta vez haciéndonos pagar a nosotros. Israel quiere aterrorizar a la región entera a través de la masacre de la población de Gaza, ignorando a la opinión global, que sin embargo se mantiene callada incluso en los países árabes.

Luego dijo que los palestinos de Gaza no deberán renunciar su lucha ante la agresión israelita ni dejar de intentar romper el estado de sitio e intentar ganar apoyo para su lucha a nivel mundial.

Después de la destrucción de la pared de la frontera entre Gaza y Egipto en Rafah el 22 de enero, cientos de miles de personas se escaparon a Egipto para buscar las cosas por las cuales estaban desesperadas, como el gas, las comida y el jabón. Esta acción de las masas hizo que el mundo se concentre en el estado de sitio y que los gobiernos árabes se encuentren presionados por sus pueblos a actuar. En el futuro, acciones de masas del mismo estilo que busquen la solidaridad del movimiento obrero y otras fuerzas populares, podrán lograr lo mismo, como han reconocido muchos en Gaza.

Un joven dijo que se sentía “lleno de alegría por la victoria. Es hora de que el mundo se dé cuenta que tomaremos control de nuestro propio destino. Hemos acabado con el estado de sitio a través de nuestra propia iniciativa y esfuerzo – y todas las personas del mundo que amen a la libertad deben trabajar junto a nuestros para mantener abierta la frontera. Necesitamos una solución política – que la gente de Gaza controle su propia frontera, como pasa en cualquiera otra frontera del mundo.”

Los palestinos del Corredor de Gaza estos días lavan su ropa con agua salada, sentados arriba de una roca rodeada de fuego que les lleva muerte, no calor. Los residentes del Corredor se habían sentido calmados luego de las declaraciones de Barak, el Ministro de Defensa de Israel, quién dijo recientemente en Turquía que no habría ninguna invasión de Gaza “por ahora”. Pero viviendo con los israelitas hace que uno no confíe en los dirigentes de guerra. Los aviones militares de Israel no abandonan el cielo arriba del Corredor, a pesar del tiempo feo. Los residentes del Corredor de Gaza ya no pueden distinguir entre las bombas y los terremotos, esperan hasta el día siguiente a escuchar el boletín de noticias y vivir con la memoria de las víctimas y sus muertos. La gente se despierta debido a los misiles disparados desde el barrio, o cuando cae cerca una bomba israelita. Se encuentran incapaces de dormir, torturados por la sensación de inseguridad que crea la oscuridad, donde miran a sus hijos durmiendo, inocentes, y preguntándose qué futuro les espera. ¿Terminará la guerra? Cada amanecer hacen la misma pregunta al rocío fresco: si Israel invade a Gaza, ¿sobrevivirán? ¿Cómo sería la vida después de semejante guerra?